Hay situaciones en la vida que pasan sin pena ni gloria, muchas. Seguramente si llevásemos un registro de tiempo vivido y perdido nos escandalizaríamos de no haber hecho algo para remediarlo.
Y hay otras que sin apenas haber contado con una intencionalidad consciente, te hacen parar, te remueven, agitan pensamientos y te reafirman o te incitan a reaccionar, te sirven.
En estos dos o tres últimos días he vivido una de esas experiencias y hoy escribo sobre ello con la finalidad y el deseo de que los pensamiento una vez trasladados a grafismos, se muestren transparentes, ya no digo nada si además consigo poner algo de orden. Aunque tampoco tengo prisa, este estado de tensión intelectual es saludable para mi persona, cuestionarme y cuestionar, es un ejercicio que siempre me he impuesto.
Os comento los prolegómenos. Ando enfrascada en conversaciones en un grupo del que ya os he hablado alguna vez, El médico de mi hij@. Un grupo variopinto de mil y pico miembros, con amplia mayoría femenina.
En él se escribe, se debate, se aprende sobre crianza, educación y salud. Muchas personas en comunicación transversal son garantía de intercambio y puesta en común.
Sus gentes me son en mayoría desconocidas. Sólo un pequeñito grupo de madres de la escuela y su creador, Jesús Martínez, tiene vínculo además de virtual, físico y afectivo.
Jesús, es el pediatra que nos cuida y nos enseña a cuidarnos en la escuela. Fue uno de los instigadores de mis primeras incursiones en el mundo 2.0. Es el que está ahí siempre dispuesto a ayudar en incontables dudas sobre el manejo de este apéndice de mi persona que es el ordenador. Es un buen amigo, con él disfruto debatiendo, como él dice, sobre lo divino y lo humano. Me gusta conversar, soy visceral, acalorada, con un insoportable sentido crítico (no tengo la culpa de haber nacido en el 60 y haber sido hija de tiempos convulsos que han requerido reflexión, esfuerzo y compromiso). Y Jesús, es también, la persona que hace lo inimaginable para que me subleve y capaz de poner a prueba todas mis dotes de contraargumentación y paciencia.
¿Esto es disfrutar? Sí, cuando hay respeto, sí.
Pero el viernes, medio en broma, medio en serio, le dije, me voy de tu grupo, siento que no comunico, siento que el receptor de mi opinión, la utiliza para reafirmarse en su postura y lo hace a través de una actitud que no me agrada. No me sentía contrariada por la discrepancia, estoy en el grupo para reflexionar y confrontar ideas. Me sentía manipulada, me sentí mal.
Un hecho insignificante, aparentemente, me ponía frente a mi misma. La expresión de ideas y reflexiones sobre educación y crianza desatan tensiones… ¿Quiero pasar por ello?
Bien, sigamos, os explico cómo fue, el jueves estaba en el escritorio de este blog y vi el enlace de una de las visitas, pinché y me encontré con un comentario que ya tiene mucho tiempo pero con la actualidad de la perdurabilidad que da la red. Era un blog lactivista y arremetían con dureza no ya sobre las ideas que publiqué en Madre o vaca y Por una educación integral, sino sobre mi persona.
Escaldada, huí, busqué refugio en el grupo explicitando mi desasosiego y tuve la infeliz idea de expresar en voz alta la pena y la rabia, traducidas en interrogantes:
- ¿Por qué actualmente se tiene esta necesidad de posicionamiento por no decir, radicalización en posturas y formas de crianza?
- ¿Tal vez no se está tan seguro de que se esté obrando bien?
- ¿Tal vez nos sintamos protagonistas de un experimento con nuestros propios hijos?
- ¿Es más abierta la mente de un padre/madre que si no te parece bien el colecho, se enciende, se enerva?
- ¿Por qué los que apostamos por la educación integral y desde el primer día, somos acusados de dictatoriales?
- ¿Es más generoso el amor que deja al niño sin límites y normas?
Inquietudes que no son nuevas pero que después de aquellas publicaciones había dejado aparcadas, durmiendo “el sueño de los justos”.
De unos años a esta parte, a poco que leas sobre crianza y educación, percibes no lo diverso de los estilos, que es saludable e imprescindible, tantos como educadores, sino que la expresión de ciertas perspectivas dan lugar expresiones feas, a sentimientos malos que encubren cierto modo de violencia. Y esto, cuando menos te deja perpleja.
Si hablas de lactancia materna a demanda y de colecho, estás siendo de pensamiento abierto, crías bien, eres más afectuoso.
- Si hablas de que una vez cortado el cordón umbilical, ya existe una separación física, de un milímetro, el del corte, que genera un hueco, el germen y precursor de un ser distinto, de otra unidad psicológica. Y que ese hueco crecerá o no en función del respeto del adulto a esa nueva individualidad.
- Si hablas de que es un hueco que hay que hacer crecer desde el primer día trabajando y acompañando al niño en la búsqueda y despertar de sus habilidades y destrezas.
- Si hablas de que ese hueco no llegará a “dejar ser” si no se da la oportunidad del ejercico de aprender.
Se desata la tormenta emocional … eres extremista y radical.
Aún a riesgo de padecer estas consecuencias, en el grupo, he expresado mi opinión, en varias ocasiones. Os copio algunos fragmentos:
Sobre la educación a demanda:
Creo que es necesario educar en hábitos, en orden, en normas… desde que nacen, desde el primer día porque esto es fundamento de seguridad, confianza y autonomía Porque como dice Gabriela Mistral, “el futuro del niño es siempre hoy, mañana ya es tarde”.
Creo que en todo acto educativo debe mediar el impulso de la tolerancia a la frustración, la voluntad y la imaginación… esto yo no tengo claro que lo respete la “educación a demanda” o “la educación del dejar hacer”.
El problema de la educación a demanda es de calado profundo y con consecuencias que se extienden a lo largo de la vida, el problema es que cuando el chico sufre los efectos puede ser tarde. E incluso, si llega ese momento, no nos reconocemos promotores de conductas inadaptadas y se le echa la culpa al niño.
Educar respetando necesidad, capacidad e intereses es nuestra responsabilidad, del adulto. Si nos sale bien, hemos cumplido con nuestra obligación, si nos sale mal… el responsable no es el niño.
Capacitar, cultivar, transmitir… enseñar a vivir no es un experimento, ni algo que se pueda dejar al azar. Intervenimos y somos los que forjamos futuras personas que tendrán que estar preparados para saber que la satisfacción no siempre es inmediata, que la voluntad y el esfuerzo nos hacen grandes y distintos de los animales, que los inconvenientes y conflictos no se resuelven con la pataleta para ello tenemos el esfuerzo y la imaginación”.
Sobre la alimentación a demanda, he comentado:
Dar de comer sin tener en cuenta que el niño es un todo que debe ser armónico, deja espacios para la contradicción y los desequilibrios.
En alimentación, está por un lado la atención a las necesidades fisiológicas y por otro (muchas veces descuidado) la atención a la alimentación desde el punto de vista madurativo, evolutivo, es decir, el aprendizaje.
Me explico, la lactancia materna es la mejor opción en los 6 primeros meses de la vida, el niño no tiene dientes y hasta el cuarto mes existe el reflejo de protusión en la lengua para acoger y exprimir el pezón. A partir de ese mes empieza a desaparecer, comienza entorno a los 6/9 meses la dentición, que ayuda al chico con la alimentación complementaria.
Al año ha desarrollado habilidades cognitivas y motoras, indicadores excelentes de que ya hay una maduración neuromotriz que le capacita, que le provee de cierta autonomía, si se le respeta y favorece, crecerá sano psicológicamente.
A los dos años, su desarrollo social y emocional le dispone para comer de forma autónoma, sentado a la mesa, utilizando cubiertos, interaccionando con la familia… la naturaleza habla, nos da señales de que ya no tenemos un bebé, le ha suministrado los instrumentos que le permiten salir de su etapa oral y sólo con el ejercicio de sus destrezas se sentirá capaz, seguro y autónomo.
La lactancia materna en Chiapas es sinónimo de supervivencia, la lactancia materna en España es optimización de alimentación si a la vez se aplican y gestionan las oportunidades de desarrollo de potencialidad, mediadas por la confianza en la capacidad.
Si se alarga la lactancia materna sin dar ocasión, al niño, de conocerse a través del desempeño de sus habilidades, estamos dando mensajes contradictorios al desarrollo evolutivo del chico y más si es alumno de escuela infantil, donde los niños están trabajados en función de sus características evolutivas, se les ayuda y facilita el crecimiento autónomo. Explorar a esta edad es desarrollo cognitivo.
Si maman hasta edades por encima del año, sus vivencias en la escuela y en casa tiene poco o nada que ver. Comer mamando y comer masticando requieren estrategias distintas, suponen niño/autor, niño/receptor, suponen mensajes psicológicos distintos fase oral (primer año de vida que se les alarga hasta al menos los dos años), suponen ejercitaciones de habilidades sensoriales y motoras distintas, succión/deglución, manejo de cubiertos/masticación y eso un niño pequeño no lo vive como diversidad sino como desorientación.
En cuanto al colecho:
Por supuesto, parto de la base de que cualquier padre/madre lo que quiere para su hijo, es lo mejor.
Pero sigo sin entender por qué enseñar a dormir de forma autónoma se ha vuelto sinónimo de miedos e inseguridades. Tampoco veo claro que practicar colecho garantice un amor de más calidad.
Dormir pegado, dormir separado no es la cuestión para asegurar un buen vínculo de apego. Dormir con seguridad, con la certeza de madre/padre que cuida y responde, de madre/padre disponibles implica confianza en el otro/a, pero también, poco a poco confianza en sí mismo.
El vínculo no depende sólo de la presencia sino de la percepción y respeto por parte del adulto de las posibilidades del niño.
No veo por qué razón la crianza que no sea a demanda tenga que ser menos acogedora, menos tierna, menos generosa.
- El lenguaje de la piel es muy importante, el lenguaje de la CONFIANZA en la capacidad de tu hijo, también.
- El lenguaje de la confianza en la capacidad no es autoritario, no es excluyente de la afectividad, no es menos respetuoso…
¡Me sirvió la experiencia y como dice Pepe Santana, los principios hay que defenderlos incluso con vehemencia! La pasión por la educación te aseguro Pepe, no me falta
Así es que retomando…
Y cierro este post con una frase de una mujer que tiene la fuerza de un huracán, la conocí el viernes en una conferencia sobre Pedagogía Sistémica, de la que es creadora, Angélica Olvera
“Amar ciegamente es amar sin ver al otro”.
Querida Marisa,
Noto que aun colean sentimientos y emociones de pasión encontradas en tus palabras.
En mi opinión, comentarte que entiendo perfectamente que si has sentido que utilizaban tu nombre, tu persona para reforzarse, quieras abandonar el grupo. De cualquier modo en este momento cuentas con diferentes espacios y grupos donde poder expresar tus ideas de forma sincera sin que tu persona se vea enjuiciada.
Respecto de los comentarios sobre educación/crianza, ya conoces mi postura. Yo soy de las que integra (o al menos lo pretendo) lo mejor de cada casa, de cada teoría, de cada tendencia. Por mi experiencia puedo afirmar que no se contradice la crianza piel con piel con la crianza en las normas, los limites y la disciplina. Cada uno de ellos son ingredientes para llevar a cabo nuestra mas rica y poderosa responsabilidad: cimentar la personalidad de nuestros hijos, personas independientes de nosotros, que no nos pertenecen y a las cuales debemos preparar para la vida potenciando el desarrollo de sus inteligencias múltiples.
A medida que voy aprendiendo, leyendo, investigando, profundizando… voy reforzando mi idea de que no existen formulas mágicas; Que cuestionar una idea no es cuestionar a una persona; Que la experiencia es un grado que se alcanza con los años, nos guste o no reconocerlo; Que las palabras pueden ser engañosas y que es un arte utilizarlas adecuadamente para que difundan nuestro sentir, nuestros valores, nuestras opiniones.
En fin Marisa, me alegro mucho de leerte tan apasionada como siempre. Un enorme abrazo.
Queridísima Marina cuánto me alegra tu visita a esta, siempre tu casa. Eso es lo importante que no nos quedemos en la estética de las palabras, en la presión más o menos intensa de las tendencias… que no sean capaces de distraernos de lo importante, el niño.
Palabras como capacidad, potencialidad, confianza en las posibilidades, cariño y respeto… son eternas. Si se sienten, si se viven, se acierta.
¡Que conservemos la pasión por la educación! Un abrazo muy grande y besos ricos para mis chicos.
No me puedo resistir.Me has emocionado… Defiende siempre hasta el límite tus convicciones. Eso eres tú… No renuncies a ser tú misma. Cueste lo que cueste. Y te diré que entiendo tu frustración. Hace poco dije que el inglés era una chorrada en las guardes y casi me comen. Y en realidad estaba mal expresado, pero este mundo rápido e indoloro no da tiempo a rectificar pero sí a herir… Defiende lo que piensas porque eso eres tú. Buenas noches Marisa.
Marta!!! Soy llorona y te escribo con la lagrimilla apuntando
Fue un mal día y así se lo expresé a Jesús, le dije que me encontraba mal, que no sabía si merecía la pena exponerse de esa manera… y eso que intento, siempre ser comedida y objetiva en lo que comento en el grupo. No entendía muy bien cuál era mi papel, pero tenía algo muy claro, no había intencionalidad para confrontar temas, se traslucía otra intención que no era sana.
Me enfadé y respondí con la pataleta “me voy del grupo, aquí no se está interesado en la educación”. Pero con la cabeza más fría y este post de desahogo, llegué a la conclusión de que no tengo derecho a meter a todo el mundo en el mismo saco, sí que hay muchas personas en el grupo que se esfuerzan por compartir información, opiniones y experiencias que a todos nos hacen reflexionar y nos permiten seguir aprendiendo. Con eso me quedo porque eso es lo que vale.
Muchísimas gracias por tu cariño, un abrazo muy grande Marta.
Ainssss ¡¡cuántas horas habremos hablado sobre esto!! Opiniones… tantas como experiencias…
Lo primero el respeto en las conversaciones ¡¡siempre lo primero!! sin él difícilmente habría aprendido contigo tanto como ahora se de crianza.
Y si, reconozco haber cambiado mi forma de pensar en determinados aspectos sobre crianza de unos meses a esta parte por haber escuchado y haber experimentado todo aquello que previamente se me advirtió que podía ocurrir…
Y es que hay aspectos muy bonitos… con un halo de romanticismo que te ciegan (¡¡es lo que tiene el amor ciego!!)… pero cuando te las el batacazo (iba a poner una palabra más fea pero le he prometido a mi ex-gordito que voy a empezar a hablar bien por él)… como decía cuando te das el batacazo te das cuenta que la experiencia es un grado…. y que alguien con formación experiencia personal y laboral sabe muy bien lo que dice cuando habla
Buenas noches y a descansar!!!
Besos
Y las que seguiremos hablando Mª José y es que en educación nunca está todo dicho y hay que reinventarse una y mil veces y eso es lo maravilloso de esta tarea. Las posturas nunca pueden ser cerradas, con postulados inamovibles y que encima sirvan para todos.
Un besazo!!!
Los conflictos y los errores tiene una parte enormemente positiva, son imprescindibles para aprender. Si estamos abiertos a la escucha, es seguro que somos capaces de encontrar “el truco, nuestro truco, el que le sirve a nuestro chico”.
¡Seguiremos dando la lata en el grupo!
Yo también doy cabezona de naturaleza, pero soy de las que cuando la experiencia le convence no duda en reconocer y aceptar la realidad. Para mi lo importante es escuchar y obsevar a cada uno de los individuos, pequeñitos eso sí, a los que criamos. Crecer con ellos y ofertarles cosas nuevas sin miedo a que se hagan independientes. Nosotros no somos sus dueños, hemos sido elegidos de una u otra manera para ayudarles a empezar, y continuar, la vida en la tierra. Me parece que todos debemos de relexionar y ver hasta que punto respetamos las necesidades y el desarrollo de nuestra cria cada día. Este es el mayor aprendizaje de humildad al que nos enfrentamos en nuestra vida, y a veces no estamos preparados para afrontarlo positivamente.
Eso creo yo también Edurne, que la crianza es un acto supremo de generosidad y desprendimiento, que cada uno tiene su espacio y que en la medida en que cuides que el tuyo no invada el del niño está una de las claves de la autonomía. Esto siempre mediado por la disponibilidad absoluta, somos ese puerto al que el niño, dependiendo de la edad, irá más o menos a menudo en busca se seguridad y confianza para proseguir con su conocimiento del entorno y de sí mismo.
Siempre sin olvidarnos de que aunque al principio sean meros receptores, si queremos que crezcan saludables, ellos son los protagonistas de su aprendizaje y para eso hay que darles oportunidad de interaccionar, de equivocarse, de conocerse…
Muchas gracias por tu comentario, un abrazo muy grande.
Imagino que cada uno trata de hacer las cosas lo mejor que puede, sin embargo es posible que a veces se incluyan inseguridades que se traduzcan en ferreas defensas de lo que uno hace ( con el fin de recibir una afirmación del exterior), que será posiblemente lo que ocurra en estos ataques personales que cuentas. Deberían sentirse agradecidos por la información gratuita que les ofreces y parece ser que no son capaces de apreciarla.
Piensa que si dejas el grupo, el beneficio es tuyo porque puedes dedicar ese tiempo a otros temas.
En cualquier caso mucho ánimo y espero que este tema consiga que hagas una optimización de los grupos.
Somos humanos, somos complejos y la perfección no existe, esto no quita que nos informemos, que analicemos y que tendamos a mejorar nuestra actuación. Para mi, de eso se trata, de seguir aprendiendo.
De la lectura del post puede desprenderse que es un grupo que no merece la pena y nada más lejos de la realidad. Hay muchísimos miembros, gentes interesadas en criar y educar mejor. Lo que pasa es que los aspectos negativos, a veces, brillan más que los positivos, sobre todo si se te acumulan en un sólo día y a tu parte emocional, le da por ponerlos en alza.
No me acaba de entrar en la cabeza que se dé prioridad a “llevarse el gato al agua”, incluso, en alguna ocasión he abandonado el hilo de la conversación cuando he sospechado que este era el interés, desde luego, no es el mío.
¡Seguiremos hablando de educación! Un besazo Begoña
Marisa, deja que pase el tiempo, es lo que tiene la pasión: viene cargado de sentimientos. Llevo navegando en la red sobre temas de crianza más de 6 años y he visto tanto sobre este tipo de radicalismo que antes entraba al trapo, hoy ni me molesto. Cuando una persona ataca a la persona y no al planteamiento, demuestra mucho de las bases poco solidas que hay detrás. Cuando uno queda sin argumento, ataca. Las preguntas que planteas son sensatas y el cuestionarse a diario es una tarea diaria que cualquier padre/madre tenemos que hacernos.
De este artículo me encanta: “el futuro del niño es siempre hoy, mañana ya es tarde”.
Creo que en todo acto educativo debe mediar el impulso de la tolerancia a la frustración, la voluntad y la imaginación…
“enseñar a vivir no es un experimento, ni algo que se pueda dejar al azar.
“Dormir pegado, dormir separado no es la cuestión para asegurar un buen vínculo de apego”
“No veo por qué razón la crianza que no sea a demanda tenga que ser menos acogedora, menos tierna, menos generosa”
Y que conste que he dormido con mi hija mucho tiempo, y algunas veces, sobretodo cuando esta enferma, la traigo con nosotros. Pero el colecho no lo hago para favorecer el apego, sino por que me gusta, es más práctico y punto.
Trato de forjar camino hacia la autonomía, hacia la autosufiencia, hacia la autoestima, hacia la felicidad… pero la educación es un conjunto de todo, un enfoque general, no es lineal y fórmulas hay muchas. El problema, desde mi opinión, surge cuando se hace hincapié en ciertos apartados que sin querer se convierten en protagonistas, dejando de lado el resto.
Un abrazo
Bueno Paola, como dice Jesús, mucho más importantes los comentarios que el post, cosa que me alegra enormemente. Pues claro que hay mil modelos, tantos como educadores y eso es enriquecedor. Lo que pretendo desde hace algún tiempo es señalar que los árboles no nos deben impedir ver el bosque, que tengo la impresión de que la crianza se ha vanalizado, se le ha dado una apariencia cuidada con un fondo que sustentan tres slóganes y que a poco que salgas de los comentarios teóricos y te dediques a observar los comportamientos, sientes que flaquea y no sabes hasta qué punto las familias son conscientes de ello.
Se habla, se comenta, se debate… y que cada uno saque sus propias conclusiones. Lo que no debe pasar es que para hacer sólido un “modo de hacer” se necesite descalificar a otros ¡mal asunto!
No debemos olvidarnos, como dice Edurne, de que los protagonistas no somos nosotros, son los niños y se merecen un diálogo de más categoría, no me refiero a la intelectual (que también), sino a la moral.
Muchísimas gracias por ser siempre cercana en el grupo, por expresar tu afecto… y claro que habrá mil cosas en las que no coincidamos, pero siempre he sentido tu respeto. Un abrazo muy grande.
Marisa estoy de acuerdo que no es camino para hacer sólido un criterio se necesite descalificar a otros. Desde mi punto de vista esto ocurre porque la gente piensa que si lo hace al contrario desvalida su opción.
Antes era así, defendía a ciegas mi “única opción” y lo demás, no valía. Pero, no me duro mucho (de buenas) y me di cuenta que aferrarse a una sola ideología, la que más salía perdiendo era mi hija, así que abrí los ojos, y cogí mi propio criterio. Lo importante para mi es cuestionarme lo que hago, es la mejor manera de avanzar. Me equivocaré, (como me he equivocado) y espero verlo para poder corregirlo
La crianza, en efecto, se ha vanalizado, de tal manera que da miedo, pero nada es para siempre.
Tu experiencia es enriquecedora, muchas gracias también a ti. Un abrazo
Marisa, espero que te sientas mejor si te digo que a mí sí me han servido tus comentarios, más que los de FB que últimamente no he tenido mucho tiempo de entrar, y menos de seguir con el número de comentarios que manejamos últimamente, los que hemos podido compartir en directo. Ya te he comentado hace unos días que no estaba yo tampoco muy a gusto con el tema de los bandos que se han montado, porque no me considero de ninguno (me encanta el concepto budista del camino del medio, hay muchas fábulas maravillosas) y creo que lo fundamental es respetar lo que cada uno piense. Lo que uno busca en estos grupos es intercambio y AYUDA, crítica constructiva y no destructiva… Mi experiencia la conoces, me parece que hago lo mejor dando el pecho a mi hijo, sin que eso suponga que piense o deje de pensar nada a cerca de quien no lo hace.Otra cosa es la forma de dárselo, que no todo se arregla con eso y etc, etc. Pero bueno todos amamos a nuestros hijos independientemente de la forma en que les alimentemos. De una forma o de otra gracias a tus consejos mi hijo cena cual personita que es!! y respecto del colecho pues más o menos lo mismo. No todo funciona para todos y pese a que me parece bien que cada uno haga lo que quiera, aunque debería hacer lo que vaya mejor para su familia, cuánto mejor nos hubiera ido si hubieramos empezado con las cosas más claras… Me gusta tener a mi hijo cerca pero desde luego en mi caso me está yendo mejor con el “juntos pero no revueltos”… estamos en ello, ganando autonomía poco a poco.
Bueno que me enrollo. Muchas gracias y una vez más te digo, NECESITAMOS ESTA ESCUELA!!!
Un beso!!
Melina.
Claro que me hace bien Melina, si vosotras estáis bien y los niños crecen bien, yo soy la mujer más feliz
He estado todo el fin de semana, escribiendo y reescribiendo frases de este post, necesitaba contarlo, no quería herir a nadie, pero a la vez quería que quedara claro que me preocupa lo que nos está pasando. Lo de menos es mi anécdota, lo importante es que no es puntual.
La discrepancia es buena y deseable, me inquieta el protagonismo de “madres estelares” que se ofenden muchísimo cuando les recuerdas que la vida de su hijo, en breve, en cuanto vayan al cole, es un camino de mil experiencias, mil pequeños conflictos, que va a tener que solucionar él y que esto no se improvisa en el momento. Que los chicos de esta edad sólo aprenden con el sumatorio de experiencias y que entra dentro de la insensibilidad no procurarle las oportunidades de adquirir esos recursos. Que la autonomía es un derecho que no se puede quedar enmascarado por pautas más o menos apetecibles pero que nos alejan de las necesidades de los chicos…
Bueno, que podemos hacer mucho reflexionando junt@s y perder mucho si no sabemos hacerlo.
Muchísimas gracias por todo,un abrazo muy grande Melina!!!
Estoy absolutamente de acuerdo contigo.Yo también he sentido esa acritud en ciertos comentarios, ese mal cuerpo que se te queda cuando se defiende, no con vehemencia sino con uñas y dientes intentando demostrar nosequé al otro, que son mejores, que dan más cariño, que se preocupan más, mucho más que el resto que no participamos con su “dogma de fe”.
Por mi parte me gustaría que siguieses escribiendo, siempre que lo haces me paro a leerte, hay otras entradas que no merecen la pena, todos sabemos lo que van a escribir y el discurso ya es un poco cansino.
Además si consigues aguantar a cierto pediatra follonero te mereces toda mi admiración jejeje, es broma. Un abrazo.
Rosa cuánto me alegra tu visita a este blog que no sé si lo sabrás pero muy a su pesar también es de autoría de “ese pediatra follonero” al que las dos apreciamos y queremos. Como sabes enzarzada en un hilo sin fin, en el grupo de El médico de mi hij@, que me está costando replantearme mil y una cosas. Me encanta hablar, me apasiona debatir, pero en ciertas condiciones, con ganas de escuchar, con mentalidad abierta… incluso con el deseo de tener un buen comunicador enfrente que me haga pensar y si llega el caso modificar. Pero este grupo, el jueves, me superó, me sentí mal, me cuestioné ¿Qué necesidad tengo yo de meterme en esos saraos? Incluso le dije a Jesús, han puesto la firma para que me vaya y he sentido que tú has rubricado. Lo primero no me dolía, lo segundo mucho.
Él sabe que no se trata de quedar por encima de otro, ha habido hilos que he abandonado cuando he intuido una intencionalidad no muy clara. No quiero ser “carnaza”, esa es mi inquietud.
Al final, enganchada al grupo y pensando en todos los que no pensáis de esa manera decidí volver ¡Vamos a ver!
Muchas veces he sentido tus “me gusta” como alivio…
Un millón de gracias y un abrazo muy grande Rosa.
te escribo después de leer tu post y todos los comentarios, con la lagrima en el ojo, soy muy llorona como tu, ya conoces mi caso, desde ayer me estas echando un cable y estoy tan agradecida que no sabré expresarlo, mi vida era un caos gracias a esta “religión” de la crianza a demanda, la mia y la de mi familia, me has ayudado a volver a coger el rumbo de lo que siempre ha sido mi pensamiento sobre como criar a mis hijos, firmeza, amor, rutinas, y mas amor, pero no esclavitud. Gracias a esta presión social impuesta ahora con este tipo de crianza, había perdido el norte, llevandome a la desesperación, a sentirme mal por cada acto que hago con mis hijos y por los que no hago. Desde ayer, soy yo otra vez, una mujer que con una gran proyección profesional cuando nacio su primer hijo, dejo todo porque decidió estar con el, que soy tan feliz de esa decision que me siento una privilegiada por haberlo hecho, que he criado un niño maravilloso, con mano firme y amorosa, pero no dejando de ser yo, y que se ha equivocado con el segundo, intentando ser la que no era y criar como no creo, cosa que no me ha beneficiado a mi ,pero lo mas importante no ha beneficiado en absoluto a mis hijos, a uno porque lo he abandonado y al otro porque lo he ahogado. Esto es lo mas importante, ELLOS, estos pequeños que debemos cuidar y amar.
Pido que las mujeres que creen en este tipo de crianza no sean tan “talibanas”, no se que te pasaria, Marisa, pero me lo puedo imaginar, yo me he encontrado con cada una…, busque ayuda en un grupo de lactancia y cuando se me ocurrió decir que ya tan desesperada estaba que iba a sacar a mi hijo de la cama y ponerlo en una cuna e intentar que durmiera solo, me llegaron a insultar,lo mas light que me dijeron fue “eso tu vete a ver el SALVAME y deja a tu hijo llorar” precisamente no era lo que necesitaba oir.
Parto de la base que cada uno hace lo que cree lo mejor para sus hijos, hay una frase de mi madre que todas deberiamos aplicarnos, “cuando tienes hijos, no puedes criticar lo que hacen las demás con los suyos, porque nunca sabes en que situación te van a poner ellos y como vas a actuar”
Un abrazo
Sobrecogida por la valentía de tu comentario y como imaginas con la lágrima apuntando. Cuando escribí “madre o vaca” lo hice desde una necesidad interna muy fuerte. Mi experiencia junto a los niños y sus familias me convierte en espectadora de muchas crianzas, además de copartícipe. Que la crianza debe ser resultante de creencias, principios y valores personales que sean capaces de respetar la autonomía del nuevo ser, no es nuevo. Y para gustos están los colores, el problema es cuando las pautas de crianza se convierten en dogmatismo que no considera que otros modos de hacer son igual o más respetables.
Muchas madres, hoy, influidas por esta tendencia uniformizadora se ven sumidas en dificultades que hacen de la relación con sus hijos un conflicto sempiterno. Con términos como alimentación a demanda y colecho como bandera se obvian y se deja de intervenir en la vida de los bebés como responsables de su educación desde el primer momento. Niños que no conocen su espacio individual porque no se le ha dado la oportunidad de sentirlo, niños que no conocen sus habilidades porque no se les ha dado la oportunidad de ejercerlas, niños que arrastran déficits de aprendizaje porque los que “deciden” son ellos (quiero comer ahora, no quiero dormir así, quiero brazos continuados porque no sé estar solo…) ¿Los niños tienen esa capacidad o es la obligación del adulto no asumida? ¿Estamos experimentando con nuestros hijos?
Y si se te ocurre como a mi, de vez en cuando, hacer una llamada a la reflexión, rápidamente eres tildada de radical, de no afectuosa, de que tu crianza no es natural…
Vamos a ver, qué hay más natural que reconocer que tu hijo no es tu propiedad, que precisa de ti el reconocimiento de sus potencialidades y no pautas castradoras de desarrollo.
Un niño que llora no necesita estar en brazos siempre, ni mamando siempre… necesita atención que no tiene por qué ser alimenticia, ni de contacto, necesita margen exploratorio, único modo de conocer y aprender, esto no se hace si el niño está siempre “pegado” a la madre, estás interfiriendo en multitud de ocasiones de interacción con su entorno. Yo utilizo mucho el término “hueco”, es gráfico, es muy significativo, es el que debe existir desde el momento del nacimiento entre la criatura y su madre, un hueco que hay que hacer crecer en beneficio de la individualidad del chico.
Necesita rutinas válidas que le proporcionen confianza y seguridad, esto no se logra con la “educación a demanda”, se precisa orden, se precisa un análisis cuidado de las necesidades del niño y en función de ellas estructurar sus vivencias, para que pueda anticiparlas y prepararse para cada una de ellas.
No te recrimines, siempre se hace lo que se cree que es mejor. Si te sientes mal, modifica, siempre se está a tiempo de mejorar.
Pero no eres la única madre “cogida en las redes” de una tendencia, no sé si con fondo económico/social disimulado, que está acarreando sentimientos de culpabilidad por una presión externa que no debiera tener lugar.
Un abrazo emocionado ¡Enhorabuena por haber tomado las riendas de tu maternidad!
Marisa te escribo en este post porque me acaba de pasar algo parecido en el grupo, evidentemente después de contar mi historia ya estoy catalogada en el conmigo o contra mi, no era mi intención, ya que yo al haberlo “probado” todo he recibido por todos los lados, pero después de algunas experiencias con el tema en otros grupos y otras mamás era lo que esperaba. No me importa, de hecho, me trae al fresco, pero después de decidir, cerrar por mi parte el tema de mi escrito, he participado en algún otro hilo, y mis comentarios se manipulan, para volver al tema de siempre, para ,como tu dices reafirmarse en sus posturas, y sinceramente es muy cansino, y en ocasiones molesto. El problema es que una intenta debatir sin imponer, incluso a veces no es cuestión de debatir es solo compartir, pero al final por no perder la serenidad, pues te planteas si seguir o no. He estado a punto de borrarme, luego he decidido que no, pero ahora no comento con libertad, no contesto algunos hilos, en los cuales a lo mejor podría dar alguna idea, por no leer lo que vendrá detrás, y veo que me voy a convertir en mera espectadora. Se que no tiene solución pero me da verdadera pena porque al final, la misma corriente lo termina acaparando todo y no porque tenga razón sino porque acobardan silencian y sobre todo aburren y cansan a los demás.
Besos
Conozco esa sensación, fue el motivo de este post y con anterioridad de “Madre o vaca” y “Por una educación integral”. Viene de lejos y es una pena. Cuando expresas tu opinión, si difiere de la suya, no están interesadas en conocer, leen lo que no escribes e interpretan como les parece sin tener en cuenta la intención de tu mensaje. Pasé por la etapa que comentas, me pregunté hasta qué punto necesitaba pasar por situaciones que me sentaban mal anímicamente. Decidí que en el grupo hay muchas personas que como nosotras intervienen de buena fe, que quieren compartir y mejorar. Incluso muchas de esas personas no intervendrán escribiendo por temor a las respuestas, si te fijas, muchas veces agresivas.
Ese es mi campo de observación, leo lo que comentan cuando defienden sus posturas y también lo que comentan cuando describen sus vivencias y es ahí donde surgen sus contradicciones que tal vez ni tan siquiera vivan de forma consciente, pero quedan perfectamente reflejadas en lo que transmiten.
Seguiremos en ello, con paciencia, con la mayor tranquilidad que podamos, el objetivo lo merece.
Un beso.
Mariló, no eres la única con ese sentimiento